Recomendación alimentaria crononutricional

CRONOBIOLOGIA DIETETICA

Cuando nos proponemos adelgazar, ya sea por motivos estéticos o relacionados con la salud, la finalidad no debería ser únicamente perder ese peso.

Si nuestro único objetico es llegar a “X” kg, probablemente recuperaremos el peso perdido.

La finalidad no es solamente perder peso, sino que aprender a comer sin aumentar el peso, sin perder energía, manteniendo un buen estado anímico y eliminando el sentimiento de culpabilidad, por comer lo que todos tenemos en mente como “alimentos prohibidos”.

¿Cuál es la metodología?.

Utilizando la cronobiología.

Antes de que existiera la luz eléctrica, los televisores, ordenadores, y un largo etcétera, el ser humano se regía por el ciclo circardiano. Nos levantábamos con la salida del sol y nos íbamos a dormir en su ocaso.

Existen una serie de procesos biológicos que están subordinados al ciclo circadiano. Entre ellos se encuentra la regeneración del epitelio intestinal y la producción de una serie de hormonas como son:

  • ACTH, hormona adenocorticotrópica. Se necesita para que las suprarrenales secreten el cortisol, la testosterona y la aldosterona.
  • TSH, hormona estimulante de la tiroides.
  • FSH, hormona folículo-estimulante.
  • LH, hormona luteinizante.
  • Estradiol.
  • Renina.
  • Péptido natriurético, altamente útil en la determinación de infartos, hipertensión y el fallo renal.

Así que para mantenernos en un buen estado de salud y no envejecer prematuramente, hemos de administrar bien nuestros ritmos.

El ritmo va relacionado directamente con la luz solar. Cuando el sol amanece aumenta nuestra curva de cortisol, y en la oscuridad aumenta la melatonina y disminuye el cortisol.

Nuestro sistema endocrino, está regulado por el eje melatonina / cortisol.

Así en los lugares cercanos al ecuador los niveles de melatonina son muy bajos, aumenta el cortisol y por tanto aumenta la testosterona.

También nuestro estado de ánimo está vinculado a la luz, a los ritmos estacionales:

  • Disminución de serotonina: tristeza.
  • Disminución de noradrenalina: astenia.
  • Disminución de dopamina: falta de motivación.
  • Melatonina/cortisol: desajuste circadiano.

Si no respetamos este eje, el exceso de cortisol por la noche hace que tengamos insomnio y por tanto dormimos poco, aumentando la resistencia a la insulina y acumulando más grasa a nivel abdominal. Se pierde la sensibilidad de los receptores de insulina, creando lo que llamamos el síndrome metabólico. La insulina aumenta el acumulo de grasa.

Durante el sueño nos desinflamamos, y si no nos desinflamamos es cuando estamos en una situación de inflamación que hace que se pierda la sensibilidad de los receptores de insulina. El sueño influye en el control de la inflamación.

Las Interleucinas 6 aumentan cuando se está inflamado, en este estado el cuerpo produce cortisol (hormona que produce inflamación). El cortisol también acumula grasa abdominal.

Dormir bien:

  • Refuerza el sistema inmunológico.
  • Reduce el riesgo de padecer la enfermedad cardiovascular.
  • Reduce el síndrome metabólico. Reduce el riesgo de DMII.
  • Aumenta la actividad del parasimpático y promueve el rejuvenecimiento del sistema nervioso.
  • Nos ayuda a consolidar los conocimientos.

Hay gente que duerme poco pero completa los ciclos y tienen un sueño reparador y hay otros que duermen mucho pero no completan los ciclos y por tanto no tienen el sueño reparador.

¿Cómo organizamos este ritmo a partir de la alimentación?

Resumiendo:

  • Por la mañana necesitamos cortisol, para tener energía.
  • A partir de las 17.00h hemos de prepararnos para la reparación tisular, la apoptosis celular (importante para la no generación de células tumorales), y el almacenamiento.

Por tanto:

  • Deberemos comer los alimentos en función de la hora y las necesidades biológicas.
  • Comer cinco veces al día, de esta manera aumentamos el control de la leptina.

Cuando nos alimentamos mal, aumentan los triglicéridos y estos taponan las entradas nutricionales creando insulino-resistencia.

En que consiste

Se controla el consumo de glúcidos, lípidos y proteínas.

En el desayuno, media mañana y comida, se consumen alimentos que contienen tirosina, de esta manera controlamos el apetito y nos mantenemos con energía. Necesaria para atender a todas nuestras obligaciones.

A ½ tarde y en la cena, se consumen allimentos que contienen serotonina. Hemos de preparar nuestro cuerpo para irnos a dormir. La serotonina se convierte en melatonina, necesaria para poder tener un sueño reparador.

¿Qué tiene de diferente?.

Que se adapta a las necesidades de la persona.

Se aprende a comer. No se trata de hacer dietas hipocalóricas, que lo único que hacen es ralentizar nuestra temperatura basal (TB), necesaria para poder quemar calorías. Cuanto más baja nuestra TB más difícil es bajar el peso.

El tan conocido efecto rebote, ocurre en dietas hipocalóricas. Si hacemos una dieta basada al principio en un bajo consumo de glúcidos y carbohidratos,  acompañada de ejercicio, aumentamos nuestra materia libre de grasa, es decir, nuestro músculo, y éste aumenta nuestra TB la cual interviene en el consumo de calorías.

Los glúcidos y carbohidratos se iran incluyendo a medida que vayamos llegando al peso saludable.

Al finalizar, sabrá cómo, cuándo y que comer. Gracias a una atención personalizada, acompañándolo durante todo el proceso, y resolviéndole todas las dudas que se generen.

Siguiendo estas directrices no tendrá ningún efecto rebote, podrá mantener el peso sin pasar hambre.