Problemas intestinales

El más conocido es el SII que consiste en un trastorno funcional digestivo que se caracteriza por la asociación de dolor o molestia abdominal y alteraciones en el hábito deposicional.

No es lo mismo un SII que una enfermedad intestinal inflamatoria, el abordaje del tratamiento es diferente.

Las causas de este síndrome aún no son claras, pueden aparecer después de una infección intestinal, o por un desencadenante estresante previo.

Lo que sí se sabe es que el intestino está conectado al cerebro, existen señales que van y vienen entre el intestino y el cerebro. Estas señales afectan el funcionamiento intestinal y los síntomas. En momentos de estrés los nervios pueden volverse más activos provocando que los intestinos sean más sensibles y se compriman o se contraigan más.

A pesar que puede aparecer a cualquier edad, a menudo comienza en la adolescencia o a principios de la vida adulta y es dos veces más común en las mujeres que en los hombres.

Aunque la causa real no se ha establecido, por mi parte me decanto más por la teoría de la microinflamación.

La alteración de la sensibilidad visceral se maneja como una posibilidad patogénica fundamental en el SII. Entre las teorías sobre cómo se podría producir un cambio en la sensibilidad visceral en los pacientes con SII, se ha propuesto una posible alteración en los receptores nociceptivos de la mucosa intestinal debida a la inflamación de la pared intestinal. “Bercik P, Verdu EF, Collins SM. Is irritable bowel síndrome a low-grade inflammatory bowel disease?. Gastroenterol Clin North AM, 2005; 34:235-45.

En algunos pacientes con SII, especialmente en aquellos con diarrea, se ha demostrado un aumento cuantitativo de la celularidad en la lámina propia, así como de las células enteroendocrinas, los mastocitos de la pared intestinal, los linfocitos CD3 y los linfocitos intraepiteliales CD8. La liberación de histamina y serotonina por algunas de estas células podría estar implicada en la génesis de las alteraciones motrices, al aumento de la sensibilidad y, consecuentemente, en la aparición de los síntomas. “Mearin F, Perelló A, Balboa A. Síndrome del intestino irritable y enfermedad inflamatoria intestinal: ¿es el eslabón perdido en el espectro de la inflamación?. En: Gassull MA, Obrador A, Gomollón F, Hinojosa J, editores. Enfermedad inflamatoria Intestinal. Madrid: Arán; 2007”.

Para poder diagnosticar un SII, se siguen los criterios de Roma III:

  • Presencia de dolor o molestia abdominal recurrente al menos 3 días por mes en los últimos 3 meses.

Juntamente a 2 o más de los siguientes puntos:

  • Mejora con la defecación.
  • Comienzo coincide con un cambio en la frecuencia de las deposiciones.
  • Comienzo coindice con un cambio en la consistencia de las deposiciones.

En cuanto a los requerimientos de la duración de las molestias, hay que tener en cuenta que los criterios deben cumplirse durante los últimos 3 meses y los síntomas deben haber comenzado un mínimo de 6 meses antes del diagnóstico.

Los requerimientos para establecer las diferentes categorías son:

  • SII con predominio de estreñimiento: heces duras ≥ 25% de las ocasiones.
  • SII con predominio de diarrea: heces “sueltas” o acuosas ≥ 25% de las ocasiones. Heces duras < 5% de las defecaciones.
  • Patrón mixto: heces duras ≥ 25% de las ocasiones. Heces “sueltas” o acuosas ≥ 25% de las ocasiones.
  • Patrón indefinido: anormalidad insuficiente de la consistencia de las deposiciones para reunir los criterios expuestos para el resto de las categorías.

Síntomas

Síntomas que apoyan el diagnóstico pero que no forman parte de los criterios de Roma III:

  • Frecuencia de las deposiciones ≤ 3 veces por semana o > 3 veces por día.
  • Esfuerzo defecatorio excesivo
  • Urgencia defecatoria.
  • Sensación de evacuación incompleta.
  • Emisión de moco en la deposición.
  • Sensación de hinchazón abdominal.

Terapia Natural

Como siempre no se trata de una terapia alternativa, sinó que es una terápia totalmente compatible con cualquier tratamiento médico. Al considerarlo des del punto de vista de la microinflamación, el enfoque es:

  • Dar un complemento que regule el tránsito intestinal. Este complemento sirve tanto en fases de diarrea como de estreñimiento, se trata de regular.
  • Dieta adecuada en función de la fase en que se encuentre.
  • Corregir la flora intestinal y reducir la inflamación.
  • Abordar el tema emocional.