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Reiki y cáncer

Reiki y cáncer: cómo puede ayudar durante un proceso oncológico

Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer, su vida puede cambiar de un día para otro. Aparecen pruebas, consultas médicas, tratamientos y, muchas veces, miedo, incertidumbre y cansancio.

En este contexto, además del tratamiento médico, algunas personas buscan herramientas que les ayuden a sentirse mejor y a afrontar el proceso desde una perspectiva más integral.

El Reiki en oncología puede utilizarse como una terapia complementaria orientada principalmente al bienestar, la relajación y el acompañamiento emocional.

Es importante aclararlo desde el principio: el Reiki no cura el cáncer ni sustituye la quimioterapia, la radioterapia, la cirugía, la inmunoterapia ni ningún otro tratamiento médico. Su papel es complementario.

¿Qué es el Reiki?

El Reiki es una práctica de origen japonés en la que el terapeuta coloca las manos suavemente sobre el cuerpo o a poca distancia de este, siguiendo una secuencia de posiciones.

Tradicionalmente se entiende como una práctica destinada a favorecer el equilibrio energético y la respuesta natural de bienestar de la persona.

Por ello, cuando trabajo con Reiki durante un proceso oncológico, no lo planteo como un tratamiento del cáncer, sino como un espacio de acompañamiento y cuidado de la persona.

Reiki y cáncer. Cómo te puede ayudar en este proceso

Una sesión de Reiki puede proporcionar un momento de pausa en medio de un proceso que muchas veces está lleno de pruebas, tratamientos y preocupaciones.

Uno de los objetivos principales es favorecer un estado de relajación profunda.

Durante una sesión, la persona permanece tumbada y tranquila, mientras se realizan las diferentes posiciones de las manos. Para algunas personas, este momento puede ayudarles a desconectar temporalmente de las preocupaciones y conectar con su propio cuerpo.

También puede ser especialmente interesante cuando aparecen emociones como miedo, ansiedad, tristeza o sensación de desbordamiento.

Reiki y ansiedad durante el cáncer

La ansiedad es frecuente después de un diagnóstico de cáncer y puede aparecer en diferentes momentos: antes de una prueba, durante la espera de resultados, antes de una sesión de quimioterapia o cuando existe incertidumbre sobre la evolución de la enfermedad.

Crear un espacio de calma puede ayudar a la persona a afrontar estos momentos de una manera diferente.

Reiki y dolor

El dolor puede formar parte de algunos procesos oncológicos y puede tener un importante impacto sobre la calidad de vida.

Una revisión sistemática que analizó siete estudios experimentales y cuasiexperimentales, con un total de 572 pacientes con cáncer, estudió específicamente el efecto del Reiki sobre el dolor. Los resultados son de interés, aunque los autores señalan la necesidad de contar con investigaciones de mayor calidad para establecer conclusiones firmes.

Por eso, el Reiki puede plantearse como un complemento dentro del cuidado integral, pero nunca como sustituto de los tratamientos médicos destinados al control del dolor.

Un espacio para volver a ti

Hay algo que muchas veces olvidamos cuando hablamos de cáncer: detrás del diagnóstico hay una persona.

  • Una persona que puede estar cansada.
  • Que puede tener miedo.
  • Que puede necesitar llorar.
  • Que puede sentirse desconectada de su cuerpo.
  • Y que, en determinados momentos, simplemente necesita parar.

Una sesión de Reiki puede convertirse en ese espacio de pausa.

No se trata de “luchar contra el cáncer” durante una hora.

Se trata de permitirte descansar, respirar y recibir cuidado.

Reiki durante la quimioterapia y otros tratamientos

El Reiki puede realizarse como terapia complementaria durante diferentes etapas del proceso oncológico, siempre teniendo en cuenta la situación particular de cada persona.

Antes de incorporar cualquier terapia complementaria durante un tratamiento contra el cáncer, es recomendable comunicarlo al equipo sanitario que lleva el proceso. Las terapias complementarias deben utilizarse junto al tratamiento convencional y no para sustituirlo.

Mi forma de acompañarte

Como profesional especializada en oncología, mi intención no es ofrecerte una terapia aislada, sino acompañarte teniendo en cuenta que cada proceso oncológico es diferente.

El Reiki puede formar parte de un acompañamiento más amplio en el que también se pueden valorar aspectos nutricionales y emocionales, siempre respetando el tratamiento médico que estés realizando.

Porque cuidar a una persona con cáncer significa cuidar mucho más que su enfermedad.

Significa cuidar también cómo se siente, cómo vive el proceso y cómo puede encontrar pequeños espacios de bienestar dentro de una etapa que puede resultar muy difícil.

Si quieres saber que tipo de Reiki utilizo accede a esta sección

¿Necesitas un espacio para ti?

Si estás atravesando un proceso oncológico y sientes que necesitas parar, relajarte y dedicar un tiempo a tu bienestar, puedes solicitar una sesión de Reiki conmigo.

Será un espacio tranquilo, respetuoso y adaptado a tu situación personal.

No tienes que recorrer este camino sintiéndote fuerte todo el tiempo. También tienes derecho a parar y dejarte cuidar.

Susagna Muns
Graduada en Naturopatía y Nutrición. Maestra de Reiki por la Federación Europea de Reiki
Especializada en oncología y reactivaciones virales

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